La siesta es una necesidad biológica

Porque la siesta es una necesidad biológica

Muchos sostienen que la modorra después del mediodía es ocasionada por un almuerzo abundante, según Broughton, la disminución en la vigilia y la capacidad intelectual después del mediodía ocurren aunque no se haya almorzado, entendiendo el porque la siesta es una necesidad biológica.

La evidencia mejor establecida de que la siesta es una necesidad biológica fue publicada en 1986. Los estudios fueron realizados por el instituto de psicología Circadiana de Boston e investigadores del instituto Max Planck de Munich.

Analizaron un grupo de pacientes voluntarios durante semanas enteras en una habitación subterránea, aislada de relojes y de cualquier reflejo de luz u oscuridad. Los dejaron dormir a su antojo según sus propios ritmos naturales de sueño. Para sorpresa de los investigadores, la mayoría tendió a dormir un largo período durante la noche y uno corto a la una o dos de la tarde.

Por su parte, William Dement, director de la clínica de Trastornos del sueño y del Centro de Investigación de la universidad de Staford, acaba de publicar la primera colección de estudios científicos sobre los aspectos cronobiológicos, comportamentales y médicos de la siesta. Dice: “Parece que la naturaleza definitivamente tuvo la intención de que los adultos durmieran un rato al mediodía, quizás para escapar del sol a esa hora.”

Y mientras en el mundo los científicos se desvelan analizando los pros y los contras de la siesta, en Bogotá el medico Miguel Dávila, neurofisiólogo, directos del laboratorio de Sueño de la Fundación Santa Fe, lleva cinco años investigando el sueño de los colombianos.

Allí los pacientes llegan, se acuestan y mientras duermen, Dávila analiza la profundidad del sueño, su longitud, la respiración, los movimientos, la digestión, los posibles problemas neurológicos (crisis epilépticas durante el sueño), la la enuresis nocturna (orinarse en la cama), las pesadillas y los temores.

A través de un electroencefalograma mide la actividad del cerebro. Con un electro-oculograma, la de los ojos. El electromiograma de superficie revela el tono muscular; con la ocimetría cuxtanea se detecta la cantidad de oxígeno que se encuentra en la circulación sanguínea y a través de electrodos de superficie o acelerómetros se diagnostican los posibles movimientos anormales.

Después de analizar muchos pacientes dice: “Los períodos de mayor rendimiento son los comprendidos entre las ocho de la mañana y la una de la tarde y entre la siete y las once de la noche. Los de menor eficiencia se presentan entre las dos y las siete de la mañana y entre la una y la cuatro de la tarde.

En esta última etapa se despierta la necesidad de la siesta, costumbre arraigada en los climas tórridos y en verano alrededor del mar Mediterráneo, en donde sí saben para qué sirve la hamaca. Lo mismo en la costa Atlántica donde es fácil reconocer a los usuarios de la siesta porque tienen el pantalón arrugado por la tarde.

La siesta en tierra caliente es una costumbre social. La gente cierra los negocios porque no hay clientes. Aunque de noche el calor no deja dormir, de día sucede lo contrario.

Además quienes padecen una enfermedad del sistema nervioso llamada narcolepsia cataplexia, con ataques repetidos de sueño durante el día, encuentran en la siesta un efecto terapéutico complementario al uso de drogas especificas.

Por su parte, las personas de la tercera edad tienden a dormir más durante el día por eso es común verlas cabeceando y su sueño tiende a desintegrarse en la noche. Es parte de los cambios normales, asociados con la madurez y la vejez.

Así después de estudiar detenidamente los ritmos biológicos del sueño y de la vigilia, aquí y allá, los investigadores del sueño no están de acuerdo en que el cuerpo humano está diseñado para dormir un ratico después del mediodía.

Sin embargo, el mundo industrializado tiende a eliminar esta saludable costumbre considerándola poco rentable. Las empresas, por su capacidad y necesidad de rendimiento, exigen que los empleados trabajen más horas de las racionalmente diseñadas por la naturaleza. Pero los estudios muestran que el uso juicioso de la siesta puede ser la clave para mantener vigilantes a trabajadores nocturnos como conductores de camión, médicos, enfermeras o internos en hospitales.

Y sí se impone entre los trabajadores diurnos, los empleadores lograrán mayor concentración y rendimiento en sus empleados. Y estos vivirán más y mejor porque es un hecho que la siesta está vivita y coleando.

Colchones para echarse la siesta una necesidad biológica

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